Las empresas peruanas ante las Fake News y sus riesgos

Tras la proliferación, cada vez más destacada, de noticias falsas en varios ámbitos (opinión pública, política, medios de comunicación, etc.), las noticias falsas se han vuelto un contaminante en el ejercicio informativo y libre de los ciudadanos y pueden incluso llegar a formar ideas erróneas basadas en mentiras. Por ello, es importante conocer las herramientas para detectar este tipo de desinformaciones y saber que su propagación tiene consecuencias.

¿Qué son las fake news?

Detrás de las noticias falsas se esconden piezas de pseudo periodismo que son difundidas a través de portales de noticias y, sobre todo, redes sociales, y que buscan básicamente desinformar o incluso a engañar a los ciudadanos.

Su objetivo es claro, inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a alguien. Además, este mal surge a partir de dos motivos, perjudicar a personas o empresas y por intereses políticos o lucrativos.

Mientras tanto, para los países hispanos como el nuestro las noticias falsas son tema de memes y burlas. Para la Comisión Europea la información compartida en redes sociales como Facebook y Google es de tal importancia que se utiliza para identificar tendencias para el diseño de políticas públicas. Incluso el organismo tiene un centro de monitoreo de medios que ‘mapea’ en tiempo real las tendencias que en ellas se generan.

Desinformación en el Perú

Es cierto que en nuestro país todavía sigue existiendo una brecha digital y tecnológica tremenda.  Y que cerca de la mitad de las personas no tiene Internet en sus casas según el INEI (2018). Sin embargo, ya no es tan cierto que por no estar conectados están al margen de las garras de la desinformación.

Como sabemos, las redes sociales están configuradas de tal manera que los discursos que incitan emociones fuertes obtienen más atención del mundo virtual. Incluso, algunos periodistas han caído en la trampa y se entregan al like y al clic fácil. Deben ser fuertes y no dejarse llevar solo por el «eco de aceptación virtual».

La desinformación es una prisión que aísla a las personas y podría incluso terminar con la democracia. Después de todo, si no podemos distinguir un hecho verdadero de una mentira, ¿podremos elegir a nuestros gobernantes libremente?

¿Cómo pueden hacer las empresas para evitar las fake news?

La empresas deben ser muy rigurosas con la información que comparten sobre todo de la propia empresas y muy trasparentes. Deben tener como objetivo convertir sus paginas web corporativas en fuentes primarias de información que se conviertan en referentes.

Cuando se trata de compartir información de terceros, de nuevo se debe ser muy rigurosos y cuidados, contrastar la información si es necesario.

Las empresas deben ser capaces de crear relaciones de confianza con sus stakeholders para que a la mínima duda o antes de publicar alguna información acudan a ellas.

Por ultimo, es importante comenzar a educar a los ciudadanos para que sean capaces de discernir las fuentes fiables de las que no lo son: no puede seguir ocurriendo que la gente piense que la fuente de información es Facebook sin ser consciente ni siquiera de cuál es el medio, persona o institución que lo ha publicado.

Riesgos de las Fake News

Por el afán de conseguir clics o ser los primeros en compartir contenido o de manera inmediata, en muchos casos, las consecuencias suelen ser transmitir contenido de baja calidad. Al ser los primeros en compartirlo, la información se vuelve menos precisa, menos tiempo para verificarla o actualizarla. Los lectores pueden perder confianza en los medios que la difundan.

Otra de los riesgos, es poner en juego la reputación de la empresa o el medio de comunicación quien la comparte. La reputación y la confianza se tarda años en construir y muy poco tiempo en echarse a perder, con lo que hay que ser cauteloso con las medidas que se toman, actuando siempre de manera profesional.

Como repetimos incansablemente, evaluando los pros y los contras de cada una de las acciones a emprender: la prevención es la mejor estrategia, con los manuales de crisis y con la creación de relaciones de confianza basadas en la transparencia con nuestros públicos.

 

 

Fuente: Consejo de la Prensa Peruana

Fuente: Estudio de Comunicación 

Fuente: La voz de Galicia 

 

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